Venganza

Carlos Gutiérrez | cgutierr@psi.uba.ar

María Elena Domínguez (ver el texto Filiación, en la categoría Derecho a la Identidad y Filiación) se refiere a uno de los temas que la telenovela Montecristo tiene como referencia, el amor. Quisiera referirme al otro de los términos que otorgan al programa televisivo su estofa dramática, la venganza.

Que el conjunto de los personajes giren alrededor de la represión desatada por el terrorismo de Estado y, en particular, acerca de la apropiación ilegal de niños resulta llamativo en más de un sentido. En principio me referiré sólo al señalado.
Desde hace tres décadas los familiares de los detenidos-desaparecidos llevan a cabo su incansable tarea de reclamo por la vida de sus familiares, el conocimiento de las circunstancias en su travesía por el horror y el castigo a los culpables. Todos estos reclamos tuvieron distintos ámbitos de expresión y uno de los más destacados ha sido el judicial. Pero nunca la venganza ha sido su territorio de acción. Conviene no olvidarlo ni por un instante. Y no entregaron sus cuerpos a la venganza ni aun cuando la vía judicial pareció cerrarse para siempre. En efecto, luego de la tres leyes de exculpación (leyes de “punto final”, “obediencia debida” e indultos) ya nada parecía posible en ese terreno. Esa vía parecía cerrada para siempre. Fue en ese momento cuando los familiares reunidos en los organismos de DDHH inventaron una solución: los “juicios por la verdad” reclamando el derecho a conocer las circunstancias que las leyes de la impunidad escamoteaban.
La telenovela tiene en este punto una dirección que se aleja sustancialmente de ese incansable reclamo de justicia que no debe soslayarse en ningún momento.

Ahora bien, ¿que alcance tiene hacer esta distinción? Aclaremos que de ningún modo pretende exigirle a un programa de ficción un carácter documental, como suele hacerse injustamente, según lo entiendo. No, de lo que se trata es de hacer una lectura de la telenovela tomándola como expresión de cierto discurso que ha logrado formar sólidas convicciones en buena parte de la sociedad. Ese discurso ha sostenido lo que se conoce como “teoría de los dos demonios”: lo que ocurrió sería el resultado del enfrentamiento de dos bandos condenables por igual. De ese modo se deja de lado al terrorismo de Estado como tal.

Estos dos bandos tiene en “Montecristo” el horizonte mismo de cada una de las acciones de los personajes que se debaten una y otra vez si cierran filas con los Lombardo o con Santiago. Fidelidades y traiciones son la sustancia que anima a cada uno de los personajes empujados por un guión en el que las acciones judiciales son sólo instrumento de esa política de la revancha.

En tren de hacer analogías -esa pasión tan frecuente y tan equívoca- también podría decirse que los familiares de detenidos-desaparecidos sostienen una lógica de dos orillas, la del crimen y la de la ley. Sí, pero esa es una ética de la justicia y no el extravío de una sed de venganza.

Oct 11, 9:03 PM —

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