Justicia o venganza

octubre 28, 2006

Gabriela Z. Salomone | gzsalomone@fibertel.com.ar

El artículo de Esther Díaz, La leyenda del vengador, introduce una importante reflexión en torno a la diferencia entre justicia y venganza: “Abogamos por la justicia, ya que ella es ejercida por mecanismos democráticos legítimos. La vida en sociedad es posible justamente porque los individuos delegamos en el Estado la responsabilidad de la reparación. Por otra parte, si cada persona intentara hacer “justicia” por mano propia nos arrojaríamos al caos y la arbitrariedad.”

Mientras la “justicia” por mano propia se ajusta a la lógica de la venganza, la Justicia (a secas) se configura en función de una lógica que transciende la pura rivalidad imaginaria, pacificándola.

Sin embargo, también es comprobable que la práctica efectiva de administración de Justicia, en tanto tercero que intercede en la relación con el semejante, da lugar a las más oscuras fantasías de venganza. Suponerle al agresor un destino justiciero de sufrimiento, equiparable al que infligió, conlleva una satisfacción que nos conduce nuevamente al terreno de la venganza.

El punto a hacer notar es que la “reparación” adjudicable a la Justicia es imposible. Lógicamente imposible. El daño que el crimen produce no puede ser compensado. No hay equivalencia, no hay medida común para el sufrimiento, ni de las víctimas, ni de víctimas y victimarios. Se trata de otro orden, distinto al orden de los bienes que el Derecho regula.

La ilusión de que la Justicia establecerá una equivalencia al propio sufrimiento, fortalece a su vez la idea de que el sufrimiento, dirimido en el terreno de los bienes, podría ser suprimido, eliminado, en tanto reparado, compensado.

La pretensión de que la Justicia sostenga esa equivalencia, degrada a la propia Justicia a la lógica de la venganza. Al mismo tiempo, en esa pretensión de equivalencia el sujeto fortalece el desconocimiento de los verdaderos resortes de su dolor.

Ver artículo de Esther Díaz completo.


La leyenda del vengador

octubre 27, 2006

El sábado 30 de septiembre de 2006 el diario Clarín publicó una nota de la filósofa Esther Díaz, la cual introduce una importante discusión a propósito de la temática de la telenovela Montecristo.

La leyenda del vengador

¿Puede la venganza conducir a la justicia? Aquí, una reflexión desde la filosofía sobre “Montecristo”, la telenovela basada en el libro de Alejandro Dumas, que se atrevió por primera vez con los horrores de la última dictadura argentina. Éxito televisivo y fenómeno social, que se discute tanto en bares como en dependencias gubernamentales.



ESTHER DIAZ

¿Cuál es la frontera que separa la venganza de la justicia?
La venganza es la reacción ante un agravio, responde a un impulso irracional que escapa al imperio de la ley. La justicia en cambio es una reparación social asumida por organismos legítimos. Se cumple con la justicia sólo cuando se restaura un orden originario, cuando se corrige y se castiga la desmesura desde normas objetivas. La venganza, por el contrario, es subjetiva y aspira a la revancha desde lo no reglamentado. ¿Por qué entonces, a pesar de la validez de la justicia y lo incorrecto de la venganza, solemos identificarnos con personajes de ficción que —ante la dificultad o imposibilidad de encontrar justicia— apelan a la venganza?

LEER MÁS…


Venganza

octubre 11, 2006

Carlos Gutiérrez | cgutierr@psi.uba.ar

María Elena Domínguez (ver el texto Filiación, en la categoría Derecho a la Identidad y Filiación) se refiere a uno de los temas que la telenovela Montecristo tiene como referencia, el amor. Quisiera referirme al otro de los términos que otorgan al programa televisivo su estofa dramática, la venganza.

Que el conjunto de los personajes giren alrededor de la represión desatada por el terrorismo de Estado y, en particular, acerca de la apropiación ilegal de niños resulta llamativo en más de un sentido. En principio me referiré sólo al señalado.
Desde hace tres décadas los familiares de los detenidos-desaparecidos llevan a cabo su incansable tarea de reclamo por la vida de sus familiares, el conocimiento de las circunstancias en su travesía por el horror y el castigo a los culpables. Todos estos reclamos tuvieron distintos ámbitos de expresión y uno de los más destacados ha sido el judicial. Pero nunca la venganza ha sido su territorio de acción. Conviene no olvidarlo ni por un instante. Y no entregaron sus cuerpos a la venganza ni aun cuando la vía judicial pareció cerrarse para siempre. En efecto, luego de la tres leyes de exculpación (leyes de “punto final”, “obediencia debida” e indultos) ya nada parecía posible en ese terreno. Esa vía parecía cerrada para siempre. Fue en ese momento cuando los familiares reunidos en los organismos de DDHH inventaron una solución: los “juicios por la verdad” reclamando el derecho a conocer las circunstancias que las leyes de la impunidad escamoteaban.
La telenovela tiene en este punto una dirección que se aleja sustancialmente de ese incansable reclamo de justicia que no debe soslayarse en ningún momento.

Ahora bien, ¿que alcance tiene hacer esta distinción? Aclaremos que de ningún modo pretende exigirle a un programa de ficción un carácter documental, como suele hacerse injustamente, según lo entiendo. No, de lo que se trata es de hacer una lectura de la telenovela tomándola como expresión de cierto discurso que ha logrado formar sólidas convicciones en buena parte de la sociedad. Ese discurso ha sostenido lo que se conoce como “teoría de los dos demonios”: lo que ocurrió sería el resultado del enfrentamiento de dos bandos condenables por igual. De ese modo se deja de lado al terrorismo de Estado como tal.

Estos dos bandos tiene en “Montecristo” el horizonte mismo de cada una de las acciones de los personajes que se debaten una y otra vez si cierran filas con los Lombardo o con Santiago. Fidelidades y traiciones son la sustancia que anima a cada uno de los personajes empujados por un guión en el que las acciones judiciales son sólo instrumento de esa política de la revancha.

En tren de hacer analogías -esa pasión tan frecuente y tan equívoca- también podría decirse que los familiares de detenidos-desaparecidos sostienen una lógica de dos orillas, la del crimen y la de la ley. Sí, pero esa es una ética de la justicia y no el extravío de una sed de venganza.

Oct 11, 9:03 PM —


Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.